Para Schneider Electric
Tener un roadmap de descarbonización significaba contratar una consultora y esperar semanas por un documento que se desactualizaba apenas cambiaba un sitio. Lo convertimos en un wizard: una empresa responde sobre sus sitios y sus sistemas energéticos, y el producto devuelve un roadmap con fechas, proyectos, costos, ahorros y una proyección de sus propias emisiones a 2030.
El usuario no es una gran empresa. Activate llega a PyMEs a través del canal de partners de Schneider — IT resellers que lo venden junto a su propia oferta. La persona del otro lado tiene un target y ningún expertise interno en descarbonización. Antes del producto exportaba las facturas de las utilities en PDF, las organizaba en Excel y le pagaba a un tercero para procesar los datos.
Esto no arrancó de una corazonada. Arrancó de un problema de engagement escrito contra dos slides de producto fechadas: generally not engaged with platform, missing value prop. La gente usaba Activate para reportar emisiones y no hacía nada con el resultado. Sabían su huella. Lo que no sabían era qué hacer primero.
La decisión: diseñar el roadmap como salida calculada, no como lista curada. Cada pantalla del módulo Plan renderiza algo que el sistema computa a partir de las respuestas del wizard — qué proyectos aplican, a qué costo, con qué payback, y cómo queda la curva de emisiones si los hacés. Diseñé la UI desde lo que el cálculo podía producir, y las preguntas desde lo que el cálculo necesitaba.
El cálculo necesita respuestas por sitio y por sistema, y nadie completa una encuesta de 30 preguntas para ocho sitios de una sentada. Así que el estado incompleto pasó a ser un estado diseñado, no un error. El roadmap se renderiza igual, con un banner, y mejora a medida que lo alimentás — en vez de negarse a existir hasta que el formulario esté completo.
Un timeline con un chart, tablas editables y estado por fila no se juzga en un frame estático. Así que construí un roadmap funcional y lo deployé, y ese prototipo se volvió el instrumento de testing — todas las research guides le apuntan. Corrimos experimentos numerados sobre un pipeline escrito: research guide, prototipo, tests, análisis, insight report, user stories, sprints.
La navegación aguantó. La gente leía de izquierda a derecha, llegaba al número de business as usual sin fricción, y reconocía la consistencia de diseño con otras plataformas — validación gratis de Zeus. Lo que se rompió fue la lectura de los datos. El chart no se explicaba solo: hovereaban las líneas para adivinar unidades. Nadie sabía si *gap to target* era tiempo o emisiones. Un tester no encontró el proyecto de microgrid y lo cargó como proyecto custom.
Así que el trabajo se movió de agregar features a hacer legible el cálculo: etiquetas de eje y unidades explícitas, tooltips por KPI, una definición sin ambigüedad de gap to target, separación visual entre categorías y proyectos. Y una ronda anterior de sesiones con clientes ya había empujado el cambio más grande — el roadmap dejó de ser un documento y pasó a ser un tracker, con un status en cada proyecto de cada sitio.
La página de Renewables es donde Activate entrega la empresa al producto siguiente. Green tariffs, PPAs, solar onsite y Energy Attribute Certificates — que es justo lo que Zeigo Power existe para comerciar. Misma suite, dos puntas de un mismo recorrido.
Qué haría distinto: construir el roadmap como objeto editable desde el día uno. Todo lo que sumó el rediseño — sacar proyectos, comparar impacto, seguir el progreso — es agencia que le pusimos encima a algo que nació de solo lectura. Las sesiones con clientes nos lo dijeron el primer año; la arquitectura tardó hasta el segundo en permitirlo.
“Working with X has been great. He is reliable and fast. The solutions he designs are creative and empathetic to the end-user experience!”
Exelobaiza | Design Engineer